El Gran Buenos Aires encabeza los peores indicadores sociales y económicos del país, con fuerte impacto del plan motosierra impulsado por el gobierno nacional
El deterioro económico en el Gran Buenos Aires se profundiza y expone con claridad las consecuencias del programa de ajuste implementado por el presidente Javier Milei. En los 24 partidos que conforman el conurbano bonaerense, donde viven cerca de 11 millones de personas, se concentran hoy los indicadores más críticos del país en materia de empleo, consumo, producción y endeudamiento familiar.
Lejos de mostrar señales de recuperación, la región atraviesa un escenario que remite a crisis anteriores, con un marcado aumento de la desocupación, la precarización laboral y el cierre masivo de empresas. En municipios como La Matanza, Merlo y Moreno, el desempleo ya se ubica en niveles de dos dígitos, alcanzando cifras de hasta el 11,8%. En paralelo, distritos del sur como Quilmes, Lanús y Lomas de Zamora presentan tasas similares, impulsadas por el derrumbe de sectores clave como la industria, la construcción y el comercio.
A nivel nacional, el desempleo ronda el 7,5%, pero en el conurbano asciende al 9,5%, convirtiéndose en la región más afectada del país. En términos absolutos, esto se traduce en más de 140 mil nuevos desocupados en el último año. La situación se agrava con el crecimiento del trabajo informal, que pasó de 37,4% a 43,1%, consolidando un mercado laboral cada vez más frágil.
Caída del consumo y familias endeudadas
El impacto del ajuste también se refleja en la vida cotidiana. La pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento del crédito derivaron en un fuerte aumento de la morosidad. Según informes recientes del sector financiero, más del 15% de los habitantes del conurbano presenta dificultades para cumplir con sus obligaciones, un nivel que no se registraba desde hace más de dos décadas.
Este fenómeno supera ampliamente el promedio nacional, que se ubica en torno al 10,6%, y evidencia la mayor vulnerabilidad de los hogares del Gran Buenos Aires frente a las políticas económicas actuales. En este contexto, el consumo masivo continúa en retroceso: mientras a nivel país la caída fue del 3,4% interanual, en el conurbano alcanzó el 8,3%, golpeando especialmente a supermercados y comercios de cercanía.
Cierre de empresas y paralización productiva
Otro de los efectos más visibles del plan económico es el cierre masivo de establecimientos productivos. En el último año dejaron de operar más de 5.800 industrias y comercios en el conurbano, sobre un total nacional superior a 22 mil.
La situación impacta con fuerza en ramas tradicionales de la región como la metalmecánica, la industria textil y la construcción. La paralización de la obra pública dispuesta por el gobierno de Milei profundizó aún más la crisis en este último sector, afectando tanto el empleo directo como las actividades vinculadas.
El comercio minorista, por su parte, enfrenta una caída sostenida de ventas, impulsada por la falta de crédito y la pérdida de ingresos de las familias. En este escenario, trabajadores y comerciantes quedan atrapados entre la inestabilidad laboral y el endeudamiento creciente.
Un modelo que excluye al conurbano
Especialistas coinciden en que el esquema económico impulsado por el gobierno nacional prioriza sectores como el agro, la minería y la energía, actividades con escasa incidencia en el entramado productivo del conurbano.
Distritos densamente poblados como La Matanza, Lomas de Zamora o Quilmes dependen principalmente de la industria, el comercio y la construcción, sectores que hoy atraviesan una fuerte contracción. Esta falta de articulación entre el modelo económico y la estructura productiva local explica, en parte, la magnitud del impacto.
Impacto político y social
El deterioro económico también tiene consecuencias en el plano político. En las elecciones de 2025, el oficialismo nacional logró imponerse por un margen ajustado en la provincia de Buenos Aires, aunque fue derrotado en los 24 partidos del conurbano, donde la crisis se siente con mayor intensidad.
Distintos sondeos recientes advierten sobre una caída en la imagen del gobierno en estos distritos, donde el malestar social crece al ritmo del empeoramiento de las condiciones de vida.







