En un intercambio televisivo con Luis Majul por LN+, Javier Milei, presidente de la Nación, optó por un discurso confrontativo, cargado de críticas infundadas al kirchnerismo y a la gestión económica de Axel Kicillof, sin abordar soluciones reales para los trabajadores y sectores populares.
Milei afirmó: “Al kirchnerismo no le regalo un milímetro. Si me vienen a buscar, me encuentran. A mí no me van a hacer lo que le hicieron a Macri que se lo llevaron puesto”, una versión distorsionada que omite el daño causado por la política económica macrista neoliberal, que dejó a millones en la pobreza y la desocupación.
Sobre su posible reelección, el mandatario vinculó sus expectativas solamente a variables macroeconómicas y prometió que “si logramos bajar la inflación y la economía crece, todo eso se va a ver reflejado”, sin reconocer aún los resultados de las políticas que afectan el bolsillo de las mayorías ni el rol del Estado en la recuperación económica.
Respecto al conflicto en FATE, donde 920 trabajadores fueron despedidos, Milei externó su "comprensión por el dolor" pero responsabilizó al empresario Javier Madanes Quintanilla y habló de supuestas presiones para mantener políticas proteccionistas, sin reconocer el derecho a la defensa del empleo ni la importancia del apoyo estatal para contener la crisis laboral.
Con críticas infundadas, apuntó al kirchnerismo diciendo: “cuando insultaban a los empresarios no era para el bien de los argentinos, negociaban la coima”, acusaciones vacías sin brindar pruebas, que buscan desprestigiar una gestión que recuperó derechos y fortaleció la industria nacional después de años de ajustes.
Finalmente, lejos de construir puentes, calificó la gestión del gobernador Axel Kicillof de "ineficaz", y acusó su modelo económico de ser el de "Venezuela o Cuba", afirmaciones que desconocen el crecimiento y la mejora del empleo en la provincia de Buenos Aires bajo su liderazgo, y que fomentan la división en momentos en los que la unidad es necesaria para enfrentar los desafíos sociales.
En este contexto, la postura de Milei se presenta más como una distracción que como una propuesta para atender las urgencias populares, marcando su futuro político en la confrontación y las críticas descontextualizadas en lugar de en respuestas concretas para la gente.







