En un operativo llevado a cabo durante la mañana, efectivos de la Policía Bonaerense y el Grupo de Apoyo Departamental (GAD) realizaron el desalojo del icónico boliche Pinar de Rocha, tras una orden judicial que apunta a una supuesta deuda en el contrato de alquiler del predio, un emblema cultural y social con más de cinco décadas de historia.
El operativo, dispuesto por la jueza María Victoria Aloé del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº40, implicó el cercado y bloqueo de los accesos principales del establecimiento, obligando a quienes se encontraban en el lugar a salir por una puerta lateral para evitar enfrentamientos.
El titular de Pinar de Rocha, Daniel Bellini, denunció que este conflicto arrastra una compleja disputa judicial iniciada durante la pandemia. "Estamos intentando resolverlo, no debería estar ocurriendo esto porque aún hay cuestiones pendientes", expresó con preocupación. Bellini subrayó que su familia gestionó el lugar bajo contrato de alquiler durante más de cincuenta años, sosteniendo un patrimonio cultural que no puede ser ignorado.
Según explicó, el problema se profundizó luego de la muerte de la propietaria original del terreno, cuyo legado habría sido dejado a su cuidadora, quien ahora promueve un proyecto inmobiliario que implicaría la demolición del histórico boliche, quitando un espacio de encuentro y militancia barrial para la comunidad.
Bellini también narró las dificultades económicas sufridas durante la pandemia, que impactaron fuertemente en el comercio nocturno y provocaron retrasos en los pagos de alquiler. Sin embargo, afirmó que la nueva propietaria se niega a recibir los pagos y planteó la intención de comprar el predio, aunque calificó como desproporcionada la cifra exigida por la propietaria, desconectada de la realidad económica del entorno.
Este episodio refleja no solo un conflicto particular sino la necesidad de proteger espacios populares y culturales en el conurbano frente a especulaciones inmobiliarias, en tiempos en que la militancia y la defensa de los derechos sociales deben estar más vivas que nunca.







