Con la llegada del ciclo lectivo 2026, el centro de Belén de Escobar se transformó en un escenario de lucha por el acceso a materiales escolares a precios que cuidan el bolsillo popular. En avenida Tapia de Cruz al 700, entre calles Colón y Mitre, un comercio se destacó por las largas filas de más de una cuadra de vecinos que buscan herramientas educativas para sus hijos.
Durante toda la última semana, la demanda creció hasta que el sábado alcanzó su pico máximo: la fila superó la mitad de una cuadra y obligó a los compradores a rodear la esquina. Otras librerías tradicionales del centro vieron movimiento, pero sin la masividad de este punto de referencia para numerosas familias del conurbano.

La otra sucursal, ubicada en calle Rivadavia 500, a metros de la terminal de colectivos, también tuvo actividad constante, aunque sin el volumen que generó la tienda de Tapia de Cruz.
El secreto de este gran movimiento está en la accesibilidad de los precios. La venta de productos importados y la compra en volúmenes más grandes permiten sostener valores por debajo del promedio, un alivio en tiempos donde la economía apremia a muchas familias del conurbano bonaerense. Esa diferencia llevó a la comunidad a esperar con paciencia hasta una hora para asegurarse los útiles.

“Estamos acá porque los precios son accesibles. Quien tiene varios chicos sabe que hay que buscar dónde comprar con cuidado”, contó a El Día de Escobar una madre que hacía fila. “Podés comprar todo en un solo lugar, y sin gastar de más. La espera se aguanta porque se trata de garantizar la educación”, agregó.
No solo las familias de Belén de Escobar, sino también de localidades vecinas, recorren diariamente los comercios del centro, comparan precios, aprovechan promociones bancarias, descuentos con billeteras digitales y rebajas por pago en efectivo. La planificación colectiva frente a las dificultades económicas destaca el protagonismo popular.

El desafío del costo de la canasta escolar
Relevamientos nacionales indican que la canasta escolar básica —formada por mochila, cuadernos, carpetas, hojas y útiles esenciales— subió de precio en promedio un 12% interanual, perjudicando especialmente a las familias trabajadoras y jóvenes del conurbano.
En la tienda de Tapia de Cruz se consiguen 12 lápices de colores a $750, sets de 48 marcadores por menos de $2.500, carpetas básicas a $2.500 y cuadernos universitarios desde $2.000, con descuentos especiales por pago en efectivo para compras superiores a $20.000.
Muchos hogares anticipan las compras para evitar futuros aumentos y gestionan el gasto con cuotas o promociones de pago. Desde ANSES la Ayuda Escolar Anual se mantiene en $85.000 por hijo, un respaldo fundamental aunque insuficiente frente a la realidad económica.
El comienzo del ciclo lectivo no solo representa el inicio de clases, sino que pone de manifiesto la necesidad de políticas públicas que prioricen la universidad pública y la educación gratuita, para que ninguna familia tenga que pasar por estas esperas ni angustias.
Las largas filas en Escobar confirman que cuando el precio es el factor decisivo, las familias del conurbano bonaerense organizadas y militantes de sus derechos están dispuestas a esperar para garantizar la educación de sus hijos, un derecho que debe ser estatal y de calidad.







