Un estudiante del Instituto Superior de Formación Docente N.º 82 "Carlos Fuentealba", en Isidro Casanova, reveló el duro contexto económico que enfrentan quienes eligen carreras terciarias y universitarias frente al constante aumento del costo de vida.
Thaiel, estudiante de Ciencia Política en la institución, explicó que estudiar implica hacer frente a gastos que superan la matrícula y cursada: el transporte, materiales pedagógicos y la alimentación diaria son costos que impactan fuertemente en la economía familiar de los jóvenes.
Solo en transporte, un estudiante puede gastar cerca de 50.000 pesos al mes por realizar dos viajes diarios con un boleto que ronda los 900 pesos. A esto se suman elevados gastos en fotocopias y materiales impresos esenciales para cada ciclo lectivo, que muchas veces resultan inaccesibles para las familias trabajadoras.
Además, la necesidad de compaginar el estudio con tareas laborales obliga a pasar muchas horas fuera de casa, aumentando el gasto en alimentación. Por eso, muchos optan por llevar viandas preparadas para poder sostener la dieta diaria sin que se afecte el presupuesto familiar.
Ante este panorama, Thaiel subraya que la realidad económica obliga a los jóvenes a hacer verdaderos "malabares" para continuar con sus estudios, evidenciando la urgencia de políticas públicas que mejoren el acceso y permanencia de los estudiantes en la educación terciaria y universitaria.






